Hasta hoy, 16 de junio de 2026, el Mundial deja 16 partidos disputados, 46 goles anotados y un promedio de 2,87 goles por encuentro. Es un arranque que rompe con la narrativa tradicional de los favoritos: las potencias todavía no han logrado establecer una hegemonía clara y varias selecciones consideradas secundarias están compitiendo de igual a igual.
Alemania ha sido, hasta ahora, el equipo más contundente del campeonato. Su aplastante 7-1 sobre Curazao representa la mayor goleada del torneo y le otorga la mejor diferencia de gol con +6. Suecia también presentó credenciales al derrotar 5-1 a Túnez, mientras que Estados Unidos sorprendió por la intensidad y velocidad de su propuesta ofensiva al imponerse 4-1 sobre Paraguay.
Sin embargo, el dato que mejor explica este Mundial es otro: la mitad de los partidos han terminado empatados. De los 16 encuentros disputados, 8 finalizaron en igualdad, una cifra que refleja el equilibrio competitivo que ha traído el nuevo formato de 48 selecciones.
Brasil, uno de los grandes candidatos al título, apenas pudo empatar 1-1 con Marruecos. España se estrelló contra el orden defensivo de Cabo Verde y terminó en un gris 0-0. Bélgica no pasó del 1-1 frente a Egipto, mientras que Uruguay tuvo que conformarse con un empate ante Arabia Saudita. Incluso selecciones emergentes como Irán y Nueva Zelanda protagonizaron uno de los encuentros más dinámicos del campeonato con un 2-2 lleno de intensidad.
Este Mundial parece estar premiando más la disciplina táctica que el peso de la historia. Las selecciones africanas han mostrado una capacidad física extraordinaria; las asiáticas exhiben organización y velocidad en las transiciones; y los equipos considerados medianos ya no sienten complejos frente a los gigantes tradicionales.
Costa de Marfil es quizás el mejor ejemplo de esta tendencia. Su victoria 1-0 sobre Ecuador fue una demostración de solidez, fortaleza física y eficiencia competitiva. No necesitó dominar ampliamente para ganar; le bastó con entender los momentos del partido.
Los líderes provisionales de sus grupos son Alemania, Suecia, Estados Unidos, México, Australia, Corea del Sur, Escocia y Costa de Marfil. Entretanto, grupos como el G y el H permanecen completamente abiertos, con todos sus integrantes igualados en puntos tras la primera jornada.
La conclusión es evidente: este no está siendo el Mundial de las camisetas pesadas ni de los escudos históricos. Está siendo el Mundial de los equipos trabajadores, de la presión alta, del despliegue físico y de la organización táctica. Los favoritos siguen siendo favoritos, pero por ahora el balón les está recordando que la historia no marca goles. En las canchas de Norteamérica, el prestigio sirve para llenar estadios; los puntos, en cambio, hay que ganárselos corriendo.
