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Alcalde Kerguelén: más de $43 mil millones para escenarios deportivos y el estadio 18 de Junio convertido en una pocilga

Por Luis Adolfo Payares Altamiranda/AIPS/ACORD

Mi relación con Montería comienza con mi madre, nacida en esta tierra, y se fortalece con la historia de mi padre, quien la amó, trabajó en ella y sembró aquí las primeras semillas de su profesión. Por eso, mi vínculo con esta ciudad trasciende la herencia genética: está tejido con sangre, memoria y afectos profundamente genuinos.

Montería se ha ganado, partido tras partido, el derecho a ser considerada una de las grandes capitales del béisbol colombiano. No se trata de una distinción entregada mediante decreto ni de una frase fabricada en una oficina de comunicaciones. Se la ha ganado su gente llenando las graderías, respaldando a Vaqueros y convirtiendo cada jornada de pelota profesional en una celebración colectiva.

En esa ciudad el béisbol no es únicamente un deporte: es una costumbre familiar, una conversación de esquina y una pasión que se transmite de padres a hijos. El sonido del bate forma parte del paisaje monteriano y el estadio 18 de Junio constituye uno de sus principales templos deportivos.

Mientras la Alcaldía de Montería y la Gobernación de Córdoba exhiben millonarias inversiones en nuevos escenarios, el estadio 18 de Junio presenta una realidad que contradice el triunfalismo oficial: basura, deterioro, deficiencias en la iluminación, falta de mantenimiento y un terreno de juego con zonas en las que la grama desapareció o sencillamente murióMás de $43 mil millones y un estadio en cuidados intensivos.

Entre 2025 y 2026 se han identificado inversiones superiores a los $43.161 millones en infraestructura deportiva y recreativa ubicada exclusivamente en Montería.

Dentro de esa cifra aparecen:

  • $22.110 millones para la pista de patinaje de ruta de la Unidad Deportiva del Suroriente.
  • $8.430 millones para la primera fase de esa misma unidad deportiva.
  • $6.921 millones para la transformación del estadio Eugenio Valdez El Prado.
  • Más de $5.700 millones para el parque recreodeportivo Castilla La Nueva.

Son obras necesarias. Nadie con sensatez podría oponerse a que Montería construya nuevos escenarios, amplíe su oferta deportiva y se prepare para los Juegos Nacionales de 2027. El problema no está en invertir en lo nuevo, sino en permitir que se destruya lo existente.

¿Qué sentido tiene levantar coliseos, pistas y complejos deportivos si el escenario más representativo del béisbol monteriano permanece sin el cuidado elemental? ¿De qué sirve anunciar inversiones con cifras de ocho y diez dígitos si no existe la capacidad administrativa para recoger la basura, conservar las luminarias y mantener en condiciones adecuadas un terreno de juego?

La infraestructura pública no puede administrarse como una vitrina de inauguraciones. Un alcalde no gobierna solamente cuando corta una cinta, publica un video o descubre una placa. También gobierna cuando ordena limpiar una tribuna, reparar una lámpara, podar una zona verde y mantener vivo el césped de un estadio.

Del “mejor gramado” al deterioro

La contradicción resulta aún más grave cuando se revisan los archivos oficiales. En enero de 2023, la propia Alcaldía de Montería aseguraba que la grama del estadio 18 de Junio era “de las mejores de Latinoamérica” y afirmaba que no había escatimado esfuerzos para conservarla. Según aquel pronunciamiento, el terreno era un tapete sobre el cual la pelota rodaba sin inconvenientes. Alcaldía de Montería.

Tres años después, el contraste es doloroso. Allí donde antes se presumía una grama de nivel internacional, hoy se observan áreas deterioradas y espacios sin cobertura vegetal. Lo que fue presentado como motivo de orgullo parece haberse convertido en evidencia de abandono.

La grama no muere de un día para otro. Primero deja de recibir mantenimiento, después pierde uniformidad y finalmente desaparece. Lo mismo sucede con los escenarios públicos: no se destruyen repentinamente; se deterioran cada vez que un funcionario mira hacia otro lado, o para el lado de sus bolsillos.

El 18 de Junio, reconstruido para los Juegos Nacionales de 2012, tiene capacidad aproximada para 11.000 espectadores. Ha recibido campeonatos profesionales, torneos internacionales y eventos como la Copa Mundial de Béisbol Sub-23 de 2018. Durante la temporada profesional 2025–2026 siguió siendo la casa de Vaqueros de Montería. No estamos hablando de una cancha secundaria ni de un lote abandonado: estamos hablando de uno de los estadios de béisbol más importantes del Caribe colombiano.

Alcalde Kerguelén: los estadios también se gobiernan

El alcalde Hugo Kerguelén debe responder políticamente por el estado del escenario. No basta con decir que existen proyectos en marcha o que Montería será protagonista de los Juegos Nacionales. La primera obligación de una administración es cuidar el patrimonio que ya recibió.

En marzo de 2026, la Alcaldía destacó inversiones de $8.430 millones en la primera fase de la Unidad Deportiva del Suroriente y de $22.110 millones en su segunda fase, que incluye la pista de patinaje, graderías, camerinos, espacios comerciales y zonas recreativas. Alcaldía de Montería.

Resulta incomprensible que una ciudad capaz de movilizar semejantes recursos no pueda garantizarle mantenimiento permanente a su principal estadio de béisbol.

Aquí no se está pidiendo otra obra faraónica como las pirámides de Egipto. Se está exigiendo aseo, iluminación, mantenimiento preventivo, recuperación integral del terreno, vigilancia administrativa y un plan público de intervención. Es decir, las tareas más básicas de cualquier gobierno responsable.

También debe explicarse quién administra el estadio, cuánto dinero fue apropiado durante 2025 y 2026 para su funcionamiento, qué contratos de mantenimiento se celebraron, quién debía supervisarlos y por qué el escenario llegó a las condiciones denunciadas.

La ciudadanía merece conocer:

  • El presupuesto asignado al estadio 18 de Junio.
  • Los contratos de limpieza y mantenimiento.
  • El plan de conservación del terreno.
  • El estado de las luminarias.
  • Los informes de supervisión.
  • El cronograma de recuperación integral.

No es suficiente responder con fotografías tomadas después de una jornada improvisada de limpieza. El estadio necesita mantenimiento constante, no maquillaje después del escándalo.

Una bofetada a la mejor afición

El abandono del 18 de Junio es, sobre todo, una falta de respeto con la afición monteriana. Esa misma gente que compra una entrada, se pone la camiseta de Vaqueros y llena las graderías merece un escenario limpio, iluminado, seguro y digno.

Montería puede invertir más de $43 mil millones en nuevos escenarios durante las vigencias 2025–2026, pero ninguna cifra será motivo de orgullo mientras su principal templo beisbolero se encuentre deteriorado. El desarrollo no se mide solamente contando obras nuevas; también se mide por la capacidad de conservar aquellas que representan la memoria de una ciudad.

Al alcalde Kerguelén le corresponde decidir cómo quiere pasar a la historia del deporte monteriano: como el mandatario que levantó nuevos escenarios mientras dejó morir el más emblemático, o como quien reaccionó a tiempo y recuperó la casa de la mejor afición del béisbol colombiano.

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