¿Puede la Liga de Béisbol de Bolívar evitar su desaparición?

Por Luis Adolfo Payares Altamiranda

Oscar Ignacio Gómez Franco, es hijo de una de las grandes glorias del béisbol colombiano. En estos días incluido dentro de la terna del «Comité Proliga», el cual se encargará de organizarla y de convocar a una nueva asamblea, para un nuevo órgano de administración, aquí están apartes de una entrevista, que le hicimos en el programa Buenos Días Cartagena.

La Liga de Béisbol de Bolívar perdió su rumbo y apenas conserva su personería jurídica por un hilo. Para evitar que el hilo se rompa, la federación nombró un Comité Provisional, integrado por Óscar Ignacio Gómez Franco, William Marrugo y Fredy AIcardi. La orden es clara y lapidaria: tienen tres meses para “poner la casa en orden” o la Liga se extinguirá, con las graves consecuencias que ello acarrea para cientos de niños y jóvenes que aún sueñan con un diamante de grandes ligas.

“No vengo a prometer imposibles: vengo a salvar lo que queda”

En declaraciones exclusivas concedidas al programa Buenos Días Cartagena, Gómez no maquilló la crisis. Calificó el estado actual de la Liga como “ruinoso” y admitió que su primera y casi única prioridad es rescatar la personería jurídica—requisito ineludible establecido en el Decreto 1228 de 1995 y en la Ley 181 de 1995—mediante la convocatoria de una asamblea en la que se elija una nueva junta directiva y un tribunal disciplinario legítimo.

“El tiempo es corto, Lucho. No puedo prometer logros que los 90 días no permiten”, sentenció el directivo, dejando entrever que los problemas financieros, el inventario de activos y el caos administrativo requieren cirugía mayor.

Una Liga irrelevante y clubes que juegan de manera libre

Gómez fue más allá: los campeonatos nacionales ya no significan nada para los padres de familia, que prefieren pagar torneos privados o viajar al exterior antes que inscribir a sus hijos en competiciones avaladas por una Liga sin credibilidad. Ese desgobierno—denuncia—ha permitido que “pseudo-directivos” lucren con cuotas y uniformes, mientras las selecciones oficiales se diluyen.

La gravedad de la acusación no es menor. Según la Resolución 1517 de 2022 del Ministerio del Deporte, las Ligas deben justificar el destino de cada peso recibido y garantizar programas de fomento y desarrollo. Hoy, Bolívar no cumple ninguno de esos filtros: no hay estados financieros auditados, no existen balances públicos y los registros de afiliados están desactualizados.

Padres de familia, las primeras víctimas

Cada temporada, centenares de familias ahorran y se endeudan para costear implementos, mensualidades y viajes. “Aquí están en juego los recursos de gente trabajadora que confía en nosotros”, recordó Gómez, subrayando la obligación ética y legal de proteger esos aportes. Si la Liga pierde su reconocimiento deportivo, los clubes afiliados quedarían sin acceso a escenarios oficiales ni respaldo federativo, empujando a los niños a una práctica informal y carente de seguros.

El reto: transparencia y autoridad… en 90 días

Las tareas inmediatas del Comité ProLiga son:

  1. Auditoría express de activos, pasivos y contratos.
  2. Depuración del censo de clubes y verificación de paz-y-salvos para tener voz y voto.
  3. Convocatoria formal de asamblea antes de octubre de 2025, cumpliendo los plazos que fija el artículo 9 del Decreto 1228.
  4. Redacción de estatutos actualizados que blinden la Liga ante futuras improvisaciones.

Sin esos pasos, el Ministerio del Deporte podría revocar definitivamente la personería jurídica—un castigo que ya pesa sobre otras ligas fallidas en el país—y Bolívar quedaría fuera de todo calendario oficial.

Un comienzo, no el final

“Yo no voy a cambiar la Liga en tres meses”, reconoció Gómez, “pero puedo sentar las bases para que vuelva la seriedad”. El reloj corre y cada día perdido acerca a la Liga de Béisbol de Bolívar a la peor de sus derrotas: la desaparición administrativa. Para un departamento que alguna vez fue semillero de grandes talentos, ese nocaut sería imperdonable.

Mientras tanto, la pelota está en manos del Comité. Y esta vez, no hay margen de error ni entradas extra: o salvan la Liga antes del último out o el béisbol bolivarense pasará a la historia como otra víctima más de la improvisación y el clientelismo deportivo.

Óscar Gómez quiere devolverle la credibilidad a una Liga que la ha perdido. El camino no es fácil, pero hay que empezar por algo. «Tenemos que lograr un acercamiento con el IDER, para que a esos clubes morosos con la Liga no se les presten los escenarios, y de esta manera establecer un orden…», sentenció.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *