Cartagena, una utopía como sociedad y deporte

El deporte es un reflejo de la sociedad, y Cartagena no escapa a esta realidad.

Por Yomar Edna

Son ya muchos años coleccionando fracasos en el deporte profesional en la ciudad: Tigres de Cartagena, Corsarios, Inter Cartagena y, por último, el Real Cartagena. Atrás quedaron los días de gloria, especialmente en la pelota caliente, con equipos históricos como Indios, Torices y Kola Román. Hoy vivimos de recuerdos que, aunque lejanos, aún tienen el poder de inspirar un cambio.

Recientemente, hemos pasado de decepción en decepción. El caso más reciente es el de Tigres de Cartagena, que no pudo avanzar a la final del béisbol profesional colombiano. Sin embargo, este equipo, contra todo pronóstico, llegó más lejos de lo esperado. Esta muestra de resiliencia debería motivar a todos los actores implicados a ofrecer el apoyo necesario: desde la alcaldía hasta los ciudadanos. Las taquillas vacías y la falta de público no son solo síntomas del desinterés; son un llamado a construir una cultura de respaldo al deporte. Un equipo necesita más que talento; necesita sentir el aliento de su ciudad.

Estamos en una ciudad difícil, sí, pero con un enorme potencial. En lugar de convertirnos en «gerentes deportivos» de redes sociales, lanzando críticas sangrientas, ¿por qué no transformar esas opiniones en propuestas y acciones concretas? Lo sensato sería crear un núcleo sólido entre deporte y ciudad, remar todos hacia el mismo objetivo. Porque las críticas, por sí solas, no construyen.

En el fútbol, el estrepitoso fracaso del Real Cartagena durante 13 temporadas consecutivas en segunda división refleja una herida abierta. Sin embargo, no es momento de resignarnos. No es una maldición lo que nos detiene, sino la falta de autocrítica y planificación estratégica. Este es el momento de replantearnos las prioridades y trabajar juntos para revertir la situación.

Señor Dumek Turbay, su compromiso de recuperar el brillo y esplendor de la ciudad debe incluir al deporte en su agenda prioritaria. Pero no solo se trata del Real Cartagena. La ciudad necesita acciones integrales: un estadio menor para el béisbol, una planificación seria para el nuevo Chambacú y, sobre todo, estrategias que conviertan al deporte en un motor de desarrollo y orgullo local.

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