La respuesta está en las estadísticas de última generación
Para el aficionado normal es un exabrupto que el outfielder que el año pasado llegó procedente de los Texas Rangers, siga con el equipo que se ha caracterizado por tener a sus mejores bateadores.
Los tiempos y la sazones en el beisbol van cambiando día a día, con la llegada de nuevas estadísticas y la llamada SABERMETRIA, el mundo del beisbol debemos mirarlo de otra manera, de lo contrario caeremos en el craso error de denigrar de algo que realmente no conocemos. Y es que con la puesta en escena de las siglas AZR, BIBAP, OBP, WAR, OPS y muchas otras, son las que a la larga determinan que un jugador sea tenido en cuenta o no, al momento de mirar sus resultados cada fin de temporada.
Veamos un poco el caso de Joey Gallo: Actualmente el outfielder de los mulos tiene un promedio ofensivo de por vida de 206, y el año pasado llegó apenas a 199. No parece un pelotero de buen promedio al bate. Pero miremos otras variables.
En el año 2021 obtuvo un total de 111 bases por bolas, lo que quiere decir que se embasó por esa vía con esos números, lo que le daría un total del 50% de posibilidades de anotar, según la sabermetria. A pesar de que se ponchó 213 veces, la cifra más alta en las mayores el año pasado, Gallo anotó un total de 90 veces, si miramos y comparamos el número de bases alcanzadas por BB que fueron 111, esto quiere decir que anotó más o menos un 85% de veces que se embasó, una cifra muy por encima del promedio, además unos números muy importantes para cualquier equipo.
Otro dato fundamental, es que conectó 99 imparables, de los cuales 38 fueron para la calle, empujando un total de 77 carreras. Hilando más delgado también tiene un excelente promedio con corredores en tercera base: 438.
Aquí no incluí la otra estadística que se está manejando ahora: El WOBA, y el WAR las cuales explicaremos en otra ocasión.
