La técnica y el estilo en el arte de lanzar en el béisbol

Por: Michel Arronte Rodríguez/Especial para www.visiondeldeporte.com

Como todos bien sabemos, el rendimiento del lanzador es esencial para una buena defensiva, estableciendo las bases para tener éxito en un campo de béisbol a nivel colectivo, y en donde sus acciones, a lo largo de todo el juego van a implicar de manera reiterada períodos de aparente inactividad marcada por otras donde se ponen de manifiesto las velocidades angulares más altas registradas en el movimiento humano.
De hecho es en la sucesión de estos movimientos repetitivos a altas velocidades de ejecución, donde se ejerce una presión extraordinaria sobre el sistema musculoesquelético y se relacionan gran parte de las lesiones, con la presencia de repetidos microtraumatismos sobre los tejidos blandos, principalmente localizados en el complejo articular del hombro, motivado por la gran carga excéntrica a la que es sometida la musculatura encargada de desacelerar el movimiento, dominado este, por los potentes rotadores internos Glenohumerales.
Mientras que algunas autores no encuentran ninguna relación entre “las características individuales del lanzador y la mecánica de lanzamiento” con la presencia de lesiones, (Grana y Rashkin, 1980) muchos otros (Albright et al, 1978;. Alexander, 1994; Altchek y Hobbs, 2001; Andrews et al, 1985.; Atwater, 1979; Azar, 2003; Burkhart y Morgan, 2001; Dillman et al, 1993.; Duda, 1985; Escamilla et al, 2002.; Feltner, 1989; Fleisig et al, 1996.; Gainor y col, 1980.; Lyman et al, 2002.; Matsuo et al, 2002.; Meister, 2000; Murata, 2001; Nadler, 2004; Pappas et al, 1985b.; Sakurai et al, 1993.; Tullos y King, 1973; Wilk et al., 2000) creen que una inadecuada mecánica de lanzamiento puede contribuir de manera significativa a incrementar las posibilidades de lesión. Por lo tanto, comprender mejor el concepto de Técnica, la mecánica de lanzamiento y su efecto en la cadena cinética es un componente fundamental para permitir a los profesionales del deporte obtener el máximo rendimiento de sus lanzadores y alejarlos lo máximo posible de las lesiones.


La técnica y el estilo

Haciendo una revisión bibliográfica, vemos que existen numerosas formas de definir lo que habitualmente conocemos como “técnica”, aunque de manera global podemos asociarla con la ejecución de un modelo ideal, o bien con el intento de ejecución de un determinado modelo. Sin embargo, no debemos olvidar que el entrenamiento no debe orientarse hacia la configuración fija e inalterable del movimiento, sino hacia una serie de relaciones que permitan dirigir la acción y modificarla parcialmente en función de la situación en la que se produzca la ejecución.
En todas las posiciones y en particular la del lanzador, llevan asociados modelos técnicos de ejecución aceptados en el ámbito general y que cada deportista o técnico deberían de seguir, siendo estos modelos biomecánicamente lógicos y fisiológicamente eficientes, por lo tanto tratar de imitar , como en muchas ocasiones ocurre, la técnica de un gran jugador de béisbol raramente será considerado como un modelo porque no siempre cumple con los dos parámetros anteriores
La realidad de el béisbol nos demuestra a diario que la ejecución del modelo propuesto siempre es interpretado de forma diferenciada e individual por cada jugador, de esta forma si proponemos un modelo de lanzamiento a 10 jugadores, casi con toda seguridad veremos que tenemos 10 formas distintas de ejecutar la propuesta. Esa adaptación del modelo a las peculiaridades del deportista, a sus niveles condicionales o coordinativos se denomina “estilo” y este estilo que muestra cada deportista a la hora de realizar una ejecución técnica, denota su sello personal, estando frecuentemente acompañada por elevados niveles de economía del esfuerzo, siendo este el motivo por el que no podemos considerar como errores de ejecución determinados aspectos del estilo, ya que al tratar de modificarlos estaremos provocando que el gesto ya no sea todo lo económico que debería. Solamente modificaremos estos aspectos si son biomecánicamente equivocados y anatomicamente ineficaces. De esta forma podemos asegurar que el jugador transmite sus características personales al patrón técnico básico aunque el beisbolista como su entrenador añadan posteriormente aspectos derivados de su personalidad, carácter y de sus rasgos anatómicos y psicológicos

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