El reciente aplazamiento de la Asamblea Extraordinaria de la Liga de Béisbol de Bolívar, formalizado mediante la Resolución N° 004 del 28 de agosto de 2025, es un mensaje claro y preocupante: a los clubes parece importarles un citopilio la suerte de la Liga.
El argumento esgrimido por el Comité Provisional —la falta de un censo real y actualizado de los clubes con derecho a voz y voto— pone en evidencia la falta de seriedad de los propios afiliados. ¿Cómo se entiende que, en pleno siglo XXI y con meses de anticipación, los clubes no hayan actualizado un requisito tan básico como su condición legal y estatutaria? La respuesta es tan sencilla como dolorosa: la Liga no es prioridad para muchos de ellos.
El béisbol de Bolívar, que en otra época fue insignia y orgullo regional, se encuentra hoy atrapado en la maraña de la indiferencia, los cálculos personales y la apatía. La decisión de posponer lo que debería ser una cita fundamental para el futuro administrativo del deporte es la prueba de que algunos clubes prefieren dejar al béisbol varado en la banca antes que asumir su responsabilidad institucional. En resumen, no les interesa un citopilio.
Aplazar una Asamblea electiva no es un detalle menor. Es la demostración de que los clubes no tienen claridad ni compromiso. Si realmente les importara el futuro de la Liga, ya habrían hecho lo mínimo: garantizar su legalidad y presencia en el proceso. Al no hacerlo, envían un mensaje devastador: la Liga les importa poco o nada. Y cuando los protagonistas principales actúan con desidia, el espectáculo inevitablemente se traslada a las graderías vacías.
El costo de este aplazamiento no es burocrático, sino humano y deportivo. Significa retrasar la posibilidad de contar con una dirigencia legítima, de proyectar torneos con seriedad, de organizar procesos de formación y de recuperar la confianza perdida. Cada día sin Asamblea es un día más en el que el béisbol bolivarense se hunde en la improvisación.
El béisbol vive de la mística, del amor por la camiseta, del compromiso con el desarrollo de los peloteros. Pero con decisiones como esta, lo que se fortalece no es el juego en el diamante, sino el juego de la indiferencia y el desgano.

