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El Béisbol de Cartagena y la Trampa del Ayer: Cómo el Apego al Pasado Nos Condena a la Inmovilidad

Por Luis Adolfo Payares Altamiranda/ACORD/AIPS

Para la realización de este artículo conté con la ayuda de varios sicólogos deportivos y analistas del comportamiento humano. Agradezco su amable colaboración.

En los rincones de los chats de WhatsApp, entre conversaciones de viejos amigos septuagenarios y octogenarios, se escucha una letanía conocida: «El mejor béisbol de Cartagena fue el de los años 70 y 80». Esta afirmación, por demás cierta en términos de calidad histórica, se ha convertido, sin embargo, en una atadura emocional que amenaza el futuro de nuestro deporte.

El fenómeno no es nuevo ni exclusivo del béisbol. La psicología social define este patrón como apego nostálgico, una forma de idealización del pasado que, cuando es excesiva, puede bloquear el crecimiento y la innovación. Según el psicólogo clínico Dr. David Sbarra, de la Universidad de Arizona, «el apego a épocas doradas actúa como un mecanismo de defensa contra la incertidumbre del presente, pero a largo plazo, perpetúa la parálisis adaptativa».

En el caso del béisbol cartagenero, esa «parálisis adaptativa» es evidente. Nos aferramos a las glorias pasadas, celebrándolas casi como un ritual de pertenencia, pero olvidamos que el mundo —y el béisbol— ha cambiado drásticamente.

La Revolución Silenciosa del Béisbol

Mientras en los años 70 y 80 el béisbol era fundamentalmente un deporte romántico —en el que la pasión era el principal motor y la profesionalización un destino incierto—, hoy el béisbol es una industria globalizada y despiadadamente competitiva. Desde los 10 o incluso los 8 años, niños talentosos son observados minuciosamente por scouts profesionales que representan organizaciones de Grandes Ligas dispuestas a invertir millones en talento joven.

El «negocio del béisbol» es ahora parte intrínseca del deporte. La contratación de prospectos, el uso de analítica avanzada, la inversión en academias de formación, y la capacitación en habilidades blandas como manejo de medios y finanzas personales, son factores que transforman la práctica del béisbol desde su raíz.

No entender esta evolución es condenar a las futuras generaciones a competir con armas obsoletas en un campo de batalla que ya no respeta los códigos de antaño.

Los Clubes del Recuerdo: Fantasmas del Presente

Cuando se recuerda aquella época dorada, se evocan nombres que resonaban con fuerza en los diamantes de Cartagena: Alcalis de Colombia, Conastil, Colpuertos, Águila, entre otros. Eran clubes vibrantes, patrocinados por sólidas empresas industriales y comerciales, que inyectaban recursos y pasión al béisbol local.

Hoy, esos clubes están más muertos que vivos. No solo desaparecieron de la competencia, sino que tampoco se ha hecho un esfuerzo real por rescatar su legado a través de escuelas de béisbol menor o programas de formación deportiva. La decadencia no es solo deportiva: es un símbolo del abandono de la memoria activa.

Resulta paradójico pensar cuántos pensionados existen hoy en día de empresas como Alcalis, Conastil, Colpuertos o Águila. Decenas, quizás cientos, que fueron testigos y actores de aquellos días de gloria, pero que hoy, lejos de canalizar su experiencia en nuevas generaciones, se limitan a alimentar nostalgias en conversaciones de café. El potencial humano para liderar proyectos de reactivación existe… pero no se moviliza.

El Peso Emocional de las Viejas Glorias

La Teoría del Apego del psicólogo John Bowlby nos ofrece una clave para entender esta situación: así como las personas se aferran a figuras de apego en la infancia para sentir seguridad, las sociedades se aferran a sus momentos de esplendor colectivo para encontrar estabilidad emocional en tiempos de cambio. Sin embargo, cuando el apego se vuelve rígido, genera un tipo de «duelo congelado», donde el objeto perdido —el béisbol glorioso del pasado— sigue ocupando un lugar central, impidiendo la construcción de nuevas realidades.

En palabras de la psicóloga del deporte María José Garrido, «la nostalgia puede ser una herramienta motivadora si se usa como inspiración; pero cuando se convierte en negación de la evolución, pasa a ser un lastre».

Y en Cartagena, lamentablemente, el lastre pesa.

El Urgente Llamado a una Revaluación

Reconocer la grandeza del pasado no implica vivir anclados en él. Necesitamos urgentemente un proceso de reevaluación colectiva de nuestro béisbol:

  • Entender que los modelos de formación han cambiado.
  • Aceptar que el negocio y la estrategia de promoción ahora son tan importantes como el talento natural.
  • Invertir en infraestructura, tecnología, formación bilingüe y preparación mental para nuestros nuevos prospectos.
  • Reactivar o reinventar clubes históricos para que dejen de ser monumentos al olvido y se conviertan en semilleros de esperanza.
  • Movilizar a las viejas glorias y pensionados que aún vibran con el béisbol para que se conviertan en mentores de las nuevas generaciones.

La historia debe ser una base sólida sobre la cual construir, no una urna de cristal donde el futuro muera sofocado.

Conclusión: Honrar el Pasado, Forjar el Futuro

El béisbol de Cartagena merece respeto por su glorioso pasado, pero también exige visión para su porvenir. No podemos seguir viviendo de anécdotas de décadas pasadas mientras el mundo nos supera. La verdadera grandeza no es repetir una historia antigua, sino crear nuevas epopeyas para que dentro de 50 años, otros septuagenarios no solo hablen de lo que fue, sino también de lo que supimos construir hoy.

Es tiempo de soltar la nostalgia paralizante, revivir el espíritu de los viejos clubes, y abrazar el desafío de hacer que nuestra pelota caliente vuelva a ser no solo un recuerdo… sino un presente vibrante y un futuro imbatible.

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