Por: José Clemente Orozco

Este es un proverbio de vieja data que deja bien en claro que un objetivo por muy anhelado que sea no valida bajo ninguna circunstancia el uso de prácticas moralmente cuestionables.

Hace un par de días estuve viendo en la plataforma de You Tube un programa en el cual un juez, a pesar de ser conmovido por la historia y situación familiar de una madre soltera, enferma y desempleada, sentencia a su par de niños a 50 horas de servicio comunitario por robar en un almacén de cadena una medicina para curar la persistente tos de su madre. El juez dejó constancia que por ser infantes no los enviaba a una cárcel, pero de ninguna manera iba a pasar por alto la falta cometida.

La sapiencia y talante del juez se puso de manifiesto al señalarle a los jovenzuelos que a pesar de la posible justificación de su acción por la situación económica y de salud de su señora madre lo que hicieron es totalmente errado y punible.

Robar, hacer trampas o cometer un acto ilegal no es correcto sin importar la situación que nos motive a hacerlo y eso es lo que el juez quiso dejar en claro.

Fausto Carmona o Roberto Hernández, Jua Carlos Oviedo o Leo Nuñez

Si trasladamos esta situación al béisbol, concretamente al béisbol latinoamericano en especial al béisbol dominicano, podemos decir muchas cosas, aunque la gran mayoría de ellas causen urticaria en nuestros hermanos de Quisqueya.

1. Utilizar sustancias ilegales para mejorar el rendimiento deportivo no es ni debe ser permitido y mucho menos justificado.

2. Alterar la edad de un muchacho, quitarle años y suplantar otra identidad es fraude y eso es totalmente ilegal.

Sabemos el objetivo final de todas estas prácticas malsanas, aunque son entendibles y probablemente justificadas por muchos, lo cierto es que son inaceptables, fraudulentas y condenables.

Alex Rodriguez, Manny Ramirez, Robinson Cano y Melky Cabrerac

Lamentablemente estas modalidades ilegales han aumentado con el pasar de los días, el afán de sacar a la familia de la pobreza de los bateyes ha llevado a los buscones, agentes, jóvenes peloteros y mucha otra gente sin escrúpulos envuelta en el negocio de las firmas a incrementar estas prácticas.

Ha habido denuncias y lamentablemente algunas muertes en las cuales a los jóvenes peloteros se le han inyectado sustancias para caballos y otros cuadrúpedos.

No se han medido las distancias, tristemente en Dominicana se juega de manera arbitraria hasta con la salud y la vida de todos esos jóvenes que ven en el béisbol la única puerta para salir adelante.

No importa nada solo la firma de los muchachos y eso hay que lograrlo de cualquier forma y a cualquier precio.

Nosotros estamos convencidos que el pelotero dominicano tiene calidad de sobra para firmar con una organización de Grandes Ligas, desarrollarse de buena manera y llegar al “Big Show”, pero tristemente todas estas sucias mañas empañan y ahogan el desempeño de todos aquellos que buscan una firma con una organización de Grandes Ligas por vías legales.

Lo ilegal se ha convertido en una práctica normal, las sustancias prohibidas y los famosos borradores en algo cotidiano que son utilizados por muchos porque precisamente muchos lo utilizan.

Aunque duela decirlo y mucho mas aceparlo, este es un círculo vicioso que mancha a muchos estamentos de la pelota dominicana.

Tristemente, esta práctica ha trascendido fronteras y ya no es un tema exclusivo de los dominicanos, son muchos los peloteros de Venezuela, Puerto Rico, Curazao y hasta colombianos envueltos en esta maraña.

En todo esto caben muchas preguntas:

1. Necesita el pelotero dominicano y caribeño valerse de estas herramientas ilegales para mostrar su calidad.

2. Si el pelotero dominicano “nace con un bate en una mano y una manilla en la otra” por qué se han incrementado estas prácticas?.

3. Qué debe hacer la MLB para frenar todo esto?

4. Además de la suspensión del infractor que otras medidas se deben tomar?.

Bartolo Colón, Jurickson Profar y José Alvarado

Lo triste de todo esto es que Los Dominicanos están jugando con el privilegio de tener en su reducto a la mayoría por no decir todas las organizaciones de Las Grandes ligas, y todas ellas invierten un “platanal de Bartolo” en la adecuación de complejos beisboleros en muchas provincias del país.

Advertencia…

Nosotros desde esta tribuna lanzamos una advertencia, Cuidado, cuidadito, mucho cuidado porque “sin querer queriendo” pueden matar a “la gallina de los huevos de oro”.

Algo hay que hacer para frenar esta burla al deporte, al béisbol por parte de toda esta gente que lamentablemente actúan de manera desenfrenada e irresponsable poniendo sus intereses personales por encima de los intereses de un gran país beisbolero y de Latinoamérica en general. El pelotero dominicano, el buen pelotero dominicano, aquel que lucha, que sobrevive los avatares de su paso por las ligas menores y llega a las Grandes Ligas después de superar muchas adversidades, para mostrar su calidad y lo logra en buena lid, sin manchas y levadura, no merece que tres o cuatro inescrupulosos tire por una alcantarilla el esfuerzo y el trabajo con denuedo de muchos.

Juan Marichal, Pedro Martinez y Albert Pujols

A muchos se les olvida que el buen pelotero dominicano además de ser admirado en su país, es también muy querido en los demás países del Caribe beisbolero. Es por eso que Marichal, Pedro Martínez y Albert Pujols y muchos otros no solamente son ídolos en su país, son honrados en toda la cuenca del Caribe y en muchas otras partes del planeta tierra.

Para terminar, con más de 30 años de vivir en esta poderosa nación me he dado cuenta de una cosa, con los americanos y sus leyes no se juega. Tarde o temprano te la cobran con una tasa de interés alto, muy alto, demasiado alto.