El pelotero cubano que sorprendió a Carl Ripken Junior

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Omar Linares fue el jugador cubano de más prestigio en los años 80 y parte de los 90. Su calidad era única, varios equipos de Grandes Ligas le daban lo que él pidiera, pero su amor por la revolución no lo dejaba.

Por: Michel Arronte

Las firmas en el béisbol se realizan por la proyección que tiene el atleta en el terreno de juego y las herramientas técnicas, físicas, psicológicas, brazo , bate , piernas , power , a mediado de los 80 , se desarrollo en cuba un atleta al cual el mundo entero vio y fue testigo de un potencial sin igual para hacerlo todo perfecto en el terreno de juego , su posición a la defensa fue la tercera base , pero tenía un desplazamiento y una velocidad en sus piernas que perfectamente pudo haber jugado center fielder, el radal le marcaba en los tiros de tercera a primera 94 y 95 millas , lo cual , no es difícil darse cuenta que si hubiera sido pitcher , hubiera podido alcanzar las 100 millas por horas , sin exagerar , en la prueba de 60 yardas hacia 5.8 , jamás se ha registrado otro atleta en el béisbol con este tiempo , al menos en Latinoamérica, ese tiempo , es más del atletismo y de corredores muy rápidos, que del béisbol, La verdad .

Sus habilidades para batear fueron tantas que se tornaba un tanto extrañas , difíciles de ver en otro bateador , incluso en contra de las leyes de la física llegó a convertirse en un prodigio , con una disciplina en el cajón de bateo , exquisita , tenía una percepción de profundidad en su vista para los pitcheos y una aceleración en el barril de su bate que lo hacían único, fuerza para los tres ángulos del terreno , repartía la bola para cada ángulo del terreno el 33% de las veces , a su vez tenía un tacto exacto para pegarle a la bola , no era fácil de ponchar , su carrera en las series nacionales de cuba , comenzó a muy temprana edad , con apenas 15 años , recuerdo que en sus primeras temporadas , de diez veces que tocaba la bola 8 llegaba quieto a primera , pero todo no fue color de rosa , precisamente por llegar muy rápido al estrellato, aquel béisbol comenzó a quedarle muy pequeño para sus dotes , perdió el interés y la motivación. , después de jugar 20 series nacionales e incluso después de retirado , un equipo profesional japonés, de todas maneras lo quiso contratar , con unas cuantas libras de más y varias lesiones , llegó a jugar a Japón , siendo un pelotero terminado , acabado prácticamente, aun así no lo hizo del todo mal , lo cierto es que este monstruo dejó pasar el privilegio y la gloria de haber puesto su nombre y el de su país, en lo más alto del béisbol de las grandes ligas pues nunca aceptó ningún ofrecimiento que le hicieran las decenas de scouts y los cientos de veces que le propusieron firmar .

CARL RIPKEN , Por ejemplo, le hubiera dado , lo que él le hubiera pedido por tal de firmarlo ,pero fue su decisión personal y no voy a cuestionarlo, quien soy yo ! , pero lo cierto es , sin temor a mis dudas , hubiera destrozado el béisbol de grandes ligas , conozco gente que sin talento han logrado jugar más de 10 temporadas en la gran carpa , OMAR , hubiera sido salón de la fama , el único problema que tenemos OMAR y YO , es que los hubiera , no existen . Pero las condiciones físicas y técnicas las tenía por años , después de 20 series nacionales en cuba dejó el average de promedio ofensivo más alto registrado por ningún otro bateador en la historia de las 63 series nacionales que se han registrado 369 de por vida con 404 jonrones y la mitad de su carrera , les puedo asegurar que fue a media caña .

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