Tomado de Impacto deportivo
Hacia finales de la década de 1910, los Medias Blancas de Chicago se consagraban como el mejor equipo de la época en las Grandes Ligas. Un equipo encabezado por Joe Jackson que ya había saboreado las mieles del éxito en 1917 al vencer a los Gigantes de Nueva York en la Serie Mundial.
Era aún la época de la Bola Muerta, pero aquello no significaba que no existieran los grandes torpederos y Chicago tenía en Joe Jackson a su principal referente al bate. Solo la Primera Guerra Mundial, evitó que los White Sox se coronaran en 1918, por lo que al año siguiente buscarían revancha ante los Rojos en la Serie Mundial.
En aquel tiempo, los salarios no eran tan grandes como lo son ahora. Eddie Collins, estrella de los Medias Blancas, ganaba apenas 14500 dólares por temporada. Sus demás compañeros tenían sueldos que oscilaban los 3500 y los 6000 dólares. El dueño del equipo, Charles Comiskey, negaba aumentos a sus jugadores bajo el argumento de que su país se encontraba en guerra.
Sin oportunidad de conseguir más dinero, y sabiendo que el beisbol no es eterno, el primera base Arnold Gandil decidió comenzar con un arreglo que los haría ganar una gran cantidad de dinero si perdían la Serie Mundial. Un apostador de nombre Joseph Sullivan puso en marcha el plan que mancharía el juego de pelota para siempre.
Los Medias Blancas caerían ante los Rojos de Cincinnati por la cantidad de 100 mil dólares, dividido en dos pagos: 80 mil al iniciar la serie y los 20 restantes al terminar el trabajo. Un plan perfecto que fue asegurado al involucrar a 8 jugadores: Eddie Cicotte, Claude Williams, Oscar Felsh, George Weaver, Charles Risberg, Fred McMullin y ‘Shoeless’ Joe Jackson. Los Medias Negras.
El amaño se cerraría con una señal clara para los apostadores, Eddie Cicotte tenía que golpear al primer bateador en el juego 1. Así lo hizo, Chicago tenía perdida la Serie a partir de entonces. Los Medias Negras no recibieron el dinero prometido, les dieron apenas 40 mil dólares, por lo que decidieron romper con el trato.
Sin embargo, se había cruzado el punto de no retorno. Joseph Sullivan se encargó de evitar que el arreglo se rompiera y amenazando al pitcher Claude Williams, Chicago consumaría su derrota en el octavo juego, pese a la reacción que habían tenido en los juegos 6 y 7.
El escándalo de amaño en la Serie Mundial de 1919 llegó a oídos de las autoridades, no obstante, el jurado de Chicago no pudo comprobar la participación de los 8 peloteros juzgados. Pero, si las autoridades no castigaron la trampa, las Grandes Ligas sí lo harían y el Comisionado Kenesaw Mountain Landis expulsó de por vida a los involucrados.
Sin duda, el más afectado fue Joe Jackson. El pelotero sensación que podía compararse con el mismísimo Ty Cobb, mejor bateador de la Era de Bola Muerta que nunca ocultó su admiración por Joe. ‘Shoeless’ defendió su inocencia hasta la muerte. A día de hoy, nadie ha podido comprobar su participación.
La historia de los Medias Negras, Cobb y Shoeless tendría un epílogo el 4 de abril de 1947; Ty Cobb ingresó a una licorería en Carolina del Sur. Ty descubrió que la persona que atendía era su admirado amigo Joe Jackson, quien parecía no reconocerlo. Cobb, se acercó a ‘Shoeless’: ‘yo te conozco, eres Joe Jackson, ¿No te acuerdas de mí? ‘Claro que te conozco, Ty, pero no estaba seguro que quisieras hablarme. Muchos no lo hacen’
