La historia de nuestra querida «Cartageneidad» está sumida en el despropósito, en la indiferencia y muchas veces hasta en la desidia.

No sé en qué parte de la historia perdimos nuestra capacidad de asombrarnos, por lo que ocurre a nuestro alrededor. Parece un demonio inusitado que cabalga desbocado en los umbrales de nuestra personalidad que ojalá algún día desaparezca.

No se si tendremos que buscar a un exorcista para que a cada Cartagenero, le saque con la más extrema intención, lo que he llamado el demonio de la INDIFERENCIA. Nos damos golpes de pecho de que sabemos más de pelota que los mismo norteamericanos, que por aquí entró el béisbol a Colombia, y que todo aquel que por lo menos habla o discute de pelota caliente, se ufana en decir que fue mínimo manager, lanzador o shortstop de algún equipo de Bolívar, o incluso fue recoge bates de la Selección Colombia campeona de la Serie Mundial del 65. Cuando alguien se le ocurre alguna causa por nuestra pelota, siempre hay los incrédulos, los matarifes de ideas, y los envidiosos que como no se les ocurre nada, deslegitiman las ideas solo para alimentar su coprofagia.

Siempre en los chats de WhatsApp donde se habla del béisbol colombiano, incluso en el exterior, se toma como referencia el buen béisbol que se practica en la Costa Caribe colombiana, principalmente en Cartagena y Bolívar, quien tiene un alto porcentaje de los 28 grandes ligas que ha tenido Colombia.

Jonrón de Abel Leal narrado por Edgar Perea

Los referentes en el deporte son claves en materia de progreso, en dinamización de la economía, y en los factores emocionales que determinan el progreso de la región o de un país, donde esos deportistas que han dado logros importantes se vuelven referentes para aquellos que apenas empiezan a trasegar en el ámbito, en este caso, del deporte de los bates y las manillas.

ABEL LEAL EL «DESCABEZADO»

Abel Leal es reconocido en toda Colombia como el mejor pelotero amateur que ha nacido en este país, nacido en la ciudad de Cartagena y desde pequeño demostró que iba a ser uno de los mejores. El día de hoy se le recuerda por esa gesta grande que realizó un 30 de septiembre de 1972, donde hoy se cumplen 49 años de ese jonrón descomunal que conectó para empatar el partido y aguar el festejo de los barranquilleros que proclamaba desde la emisora Todelar, el gran Edgar Perea Arias.

El día de hoy es para que por lo menos la estatua que está descabezada, desde hace más de tres meses, se le hubiera ubicado en otro sitio, invitando a los familiares de Abel Leal, con un homenaje póstumo y refrendar ese pacto con la gloria, que la administración del alcalde William Dau, y la directora del IDER, no han querido reconocer.

Un amigo puertorriqueño, a quien le encanta la pelota, no puede entender por qué puede pasar esto, en una ciudad donde han nacido la mayoría de Grandes Ligas colombianos. Me dijo: «Puñeta brother si eso pasa con la estatua que hay en Carolina, de nuestro querido Roberto Clemente… la gente se hubiera «rebotao» brother..!» Le dije: Tienes razón allá el sentido de pertenencia se ha sembrado a través de los años, tomando como referente a un ídolo del deporte. Acá en nuestra querida ciudad a todo el mundo «bembean» y no pasa nada, seguiremos siendo la ciudad donde pasa de todo y no pasa nada, porque el demonio de la INDIFERENCIA, se ha vuelto genético y ya se transfiere de generación en generación. Ojalá que llegue un dirigente, o alcalde que le de el sitio que nuestros deportistas se merecen. Hasta cuando la estatua de Abel Leal seguirá sin cabeza..?

PD: Todavía esperamos que haya una estatua de PAMBELÉ, DE ROCKY o de JOAQUIN GUTIERREZ, solo por mencionar algunos.