Por: Luis Adolfo Payares
Aquellos que todavía creen que el beisbol no ha cambiado, es porque viven en el ostracismo, o no ven el béisbol de ahora, o por lo menos nunca vieron el béisbol de antes. Por lo menos yo no me creo un experto, pero analizo y veo como las jugadas y las formas de jugar han ido cambiando a través del tiempo, con lo cual determinan que un equipo pueda ser competitivo o no dependiendo de cada una de sus piezas y de su formula de alcanzar el éxito en las Grandes Ligas. Primero que todo desde el famoso Money Ball, que indujo el gerente general de los Atléticos de Oakland, Billy Beane, cuyo desempeño fue reflejado en la novela EL ARTE DE GANAR (The art of winning) y después en la película MONEY BALL, protagonizada por Brat Prit. En esta película se demuestra de manera muy explícita el famoso mundo de la sabermetría, que en este tiempo ha venido a reemplazar el librito del béisbol, por lo menos en las Grandes Ligas.
Actualmente las organizaciones de Grandes Ligas contratan a expertos economistas, con PHD en análisis de datos, y estadísticas avanzadas, para que integren sus equipos de operaciones, y de esta mamera poder poner en la agenda de la gerencia que se debe hacer para maximizar desempeño, y minimizar costos. Hay que decir que el béisbol organizado es un negocio el cual se rige por las normas y leyes del gobierno de los Estados Unidos de América, en el cual la oferta y la demanda y una serie de reglas al interior, avaladas por las Asociación de Peloteros Profesionales de USA, son los que a la postre llevan el control de negocio. El año pasado por la pandemia del COVID19, la temporada estuvo a un hilo de no realizarse, pero el diálogo y la asertividad por sacar adelante el espectáculo, sin público, fue un acierto, aunque se perdió mucho dinero, los equipos pusieron su parte y los jugadores también.
Actualmente desde las oficinas de este departamento, se organiza y se lleva lo que se debe contratar, y cuáles son las falencias del equipo, teniendo un análisis financiero y un análisis cualitativo del jugador con sus números y sus probabilidades de éxito. Es un juego que muchas veces se acierta y otras no, y es precisamente donde en estos momentos los equipos de Grandes Ligas hacen sus esfuerzos por tener a los mejores en el departamento de estadísticas avanzadas, donde incluso a veces, lo que hay es un NERD, con una computadora especializada, y libros de estadísticas, y este personaje es el que recomienda que se hace, en la contratación de los jugadores o en algunos casos el line up titular para cada partido.
Los tiempos en que el manager era el que hacía su line up, para cada juego, son cosas del pasado, actualmente es común ver un lineup diferente en cada partido, el famoso mito del “line up ganador repite”, se ve muy poco, aunque cueste decirlo, cada vez se ve menos.
Desde los dispositivos electrónicos que le ponen a los prospectos en la empuñadura del bate, para saber la velocidad del swing y la fuerza de arrastre que tienen al hacerlo, hasta las cámaras tridimensionales que hay en los bull pens para saber donde cae cada lanzamiento y sus posibles correcciones, solo solo algunos de los aditamentos tecnológicos que se utilizan actualmente. Los norteamericanos todo lo miden, desde el número de metros lineales que cubre un jardinero, hasta el tiempo que se demora en leer un fly y su posible captura. Todo está debidamente documentado, por eso muchas veces no nos explicamos algunas decisiones de los managers, pero a la larga ellos saben, y tienen más datos que nosotros, que estamos acá frente a la pantalla. Desde un batazo que sale a más de 120 kms por hora, hasta el recorrido que hace un patrullero para alcanzar una línea entre dos.
Aquellos que rezongan que porqué no hay toque de bola en el béisbol, es porque sencillamente las estadísticas dicen que es un out que se regala, y en la mayoría de las veces no se hacen carreras. Este año la Asociación de Peloteros y la oficina del comisionado se reunieron a principio del año para tratar de que las jugadas del béisbol no desaparezcan, que prime un poco más el instinto y el “librito”, y un poco menos la sabermetría.
En la temporada regular el año pasado se conectaron 2112 batazos de 4 esquinas, siendo el equipo con mayor número de jonrones el equipo que ganó la Serie Mundial, Los Dodgers de los Ángeles. Este año el equipo con más bambinazos en la temporada regular fue los Azulejos de Toronto con 262, el cual ya fue eliminado. Creo que el béisbol seguirá cambiando, ojalá para bien lo cierto es que anteriormente un equipo que tenía una buena producción de bases robadas, conjugaba su ofensiva y producía carreras, ahora parece que no. En esta temporada el máximo número de bases robadas para un equipo fue de 124 (Kansas City), ya sabemos qué pasó con los Reales este año, los cuales después del 2015 no han podido poner a punto a su equipo y conjugar la velocidad en las bases, con el bateo oportuno.
Ojalá el béisbol siga cambiando, pero para bien, y no se deje guiar por los fríos números que salen de una computadora que muchas veces afean el espectáculo del Rey de los Deportes.
