La ilusión de ver a Sincelejo como sede internacional del deporte se derrumba. El Mundial de Softbol Masculino Sub-23 WBSC 2026 no se realizará en la capital sucreña, luego de que la propia administración municipal reconociera la imposibilidad de cumplir con las condiciones técnicas, logísticas y financieras exigidas para el evento.
De acuerdo con la carta enviada a la Confederación Mundial de Béisbol y Softbol (WBSC), fechada el 31 de marzo de 2026, el municipio activó una figura de “fuerza mayor” ante lo que califica como un “riesgo cierto” en la ejecución del torneo .
Infraestructura incompleta y requisitos incumplidos
El documento deja en evidencia que, pese a las intervenciones realizadas, los escenarios deportivos no estaban listos ni certificados para albergar una competencia internacional. Persistían obras críticas sin terminar, incluyendo:
- Adecuación estructural del terreno de juego
- Instalación de superficie definitiva
- Sistemas de drenaje
- Iluminación y equipamiento técnico
Además, inspecciones de la propia WBSC habían advertido múltiples ajustes pendientes, lo que comprometía el cronograma del evento .
Crisis financiera: el punto de quiebre
Uno de los aspectos más delicados es el reconocimiento explícito de una insuficiencia financiera del municipio, que impidió culminar las obras y garantizar la logística del torneo.
La administración señala que intentó gestionar recursos con el Departamento de Sucre, la Nación y entidades del deporte, pero no obtuvo cofinanciación, dejando toda la carga económica sobre el municipio .
Advertencias previas: ¿crónica de una cancelación anunciada?
El propio documento admite que esta situación ya había sido advertida en informes previos, incluyendo el informe de ejecución No. 6, lo que confirma que los problemas no eran nuevos ni inesperados.
En otras palabras, la cancelación no responde únicamente a factores sobrevinientes, sino a un escenario que ya era conocido, documentado y verificable por las partes .
El clima, la excusa final
La carta también menciona lluvias intensas y un frente frío que afectó las obras, dificultando la compactación del terreno y la instalación de la superficie deportiva. Sin embargo, este factor aparece como un elemento adicional dentro de una crisis estructural ya existente.
La pregunta que queda en el aire
Más allá de las razones técnicas y jurídicas expuestas, el caso deja un profundo debate público:
¿cómo se permitió avanzar en la organización de un evento de esta magnitud sin garantías reales de ejecución?
Y, como ya empieza a sonar en los corrillos políticos y deportivos:
¿se desviaron recursos hacia otros fines, como OPS o dinámicas electorales, mientras el proyecto se desmoronaba?
Por ahora, lo cierto es que Sincelejo pierde una vitrina internacional, el país queda en entredicho organizativo y el deporte vuelve a pagar los platos rotos de la improvisación institucional.
