Estamos a la mitad de este 2025, la incertidumbre ronda el futuro del equipo Tigres de Cartagena, una de las franquicias históricas del béisbol profesional colombiano. Aunque es prácticamente un hecho que sí habrá temporada de pelota invernal 2025-2026, la situación de los Tigres sigue sin definirse con claridad.
El equipo viene arrastrando los coletazos de un episodio vergonzoso ocurrido la temporada pasada, cuando quienes arrendaron la ficha del equipo incumplieron los compromisos adquiridos, especialmente en lo relacionado con los pagos al propietario del club, el señor Edinson Rentería. Como era de esperarse, ante ese incumplimiento, la ficha ha retornado a manos de su dueño legítimo, quien ahora parece decidido a no repetir la experiencia del arriendo.
Este portal ha podido conocer que hay al menos dos grupos económicos en Cartagena interesados en hacerse con la ficha del equipo para la venidera temporada. Sin embargo, el panorama no es sencillo. En Cartagena no abundan las empresas con músculo financiero suficiente para sostener una novena profesional, y menos en un deporte que, aunque forma parte esencial de la identidad local, requiere inversiones superiores a los mil millones de pesos para operar durante una temporada.
Esa es la realidad fría de un negocio que no da tregua a los románticos del deporte: tener un equipo competitivo y digno, que represente a la ciudad y haga vibrar las gradas del estadio, implica comprometerse con un proyecto serio, planificado y financieramente sólido.
La pregunta sigue abierta: ¿quién se atreverá a apostarle a un equipo verdaderamente cartagenero? ¿Quién pondrá sobre la mesa no solo el dinero, sino la visión para devolverle al béisbol profesional de Cartagena la grandeza que merece?
Mientras tanto, los aficionados miran con escepticismo y esperanza. Porque si algo tiene Cartagena, además de historia y beisbolistas, es una afición que nunca ha dejado de soñar con ver a sus Tigres rugir como en los viejos tiempos.
