La MLB impuso su mano dura. La pelea entre los Reds y Pirates que terminó con la expulsión de cinco jugadores y un entrenador ha sido castigada con 40 partidos de suspensión. El director de la competición de la MLB se pronunció ante lo ocurrido: «Todo el mundo debe saber que este no es el ejemplo que queremos dar a los fans, especialmente a los jóvenes».

Las sanciones fueron numerosas. La más grave fue para el lanzador de los Pirates, Keone Kela, que ha sido suspendido por 10 partidos por lanzar «intencionadamente» la bola cerca de la cabeza de Derek Dietrich, de los Reds, y luego instigar a la pelea. David Bell (seis partidos) y los lanzadores Amir Garrett (ocho partidos) y Jared Hughes (tres partidos) fueron también suspendidos. Yasiel Puig, que ha sido traspasado a los Indians, también fue sancionado por tres partidos.

Los Pirates llevaban ocho años sin ganar a los Reds, es la racha perdedora más grande entre dos equipos que se recuerda en la MLB. El equipo de Pittsburg llegaba al partido muy resentido por la pésima dinámica de resultados ante Cincinnatti y por algunos comentarios de sus rivales pudieron ser algunos factores que influyeron para que la pelea tuviera lugar. Fue el colofón a un bronco partido que, sin embargo, tuvo un resultado favorable para los Pirates, que vencieron 11-4.