Estamos a escasos dos meses del inicio del Torneo de Béisbol Profesional Colombiano y alrededor de los Tigres de Cartagena reina un silencio preocupante. Hasta el momento no existe información oficial sobre la conformación de la nómina, el cuerpo técnico, la pretemporada ni el proyecto deportivo que representará a la ciudad.
Lo poco que se conoce proviene de rumores, comentarios aislados y noticias recogidas en el acontecer cotidiano. No hay comunicados ni una estrategia informativa que permita saber hacia dónde va el equipo. Incluso Edinson Rentería, propietario de la ficha asignada a Cartagena mediante un contrato por tres años, aparentemente desconoce decisiones fundamentales sobre el futuro inmediato de la organización.
El silencio no beneficia a nadie. Perjudica al equipo, distancia a la afición y debilita un producto deportivo que necesita recuperar credibilidad. Si se pretende que los cartageneros regresen al estadio, es indispensable comenzar desde ahora una campaña de expectativa, presentar el proyecto y mantener una comunicación permanente con los seguidores.
También esperamos que se conforme una novena competitiva, pero con mayor presencia de talento criollo y una contratación extranjera verdaderamente selectiva. Cartagena, Bolívar y la región Caribe cuentan con peloteros que fueron dejados en libertad por organizaciones de las Grandes Ligas, pero que todavía poseen condiciones, juventud y mucho béisbol para mostrar.
El campeonato profesional puede convertirse en una vitrina para que estos jugadores recuperen ritmo, exhiban sus capacidades y consigan contratos en ligas independientes o en otros circuitos internacionales. Los extranjeros deben llegar para fortalecer posiciones específicas y elevar el nivel del torneo, no para cerrarles las puertas a nuestros propios talentos.
La propuesta es clara: informar oportunamente, abrir espacios de observación para los peloteros locales, presentar con anticipación el cuerpo técnico y construir una nómina equilibrada entre experiencia, juventud y sentido de pertenencia.
Todavía hay tiempo para hacer las cosas bien. Cartagena no necesita únicamente un equipo inscrito en el campeonato; necesita unos Tigres competitivos, cercanos a su afición y comprometidos con el desarrollo del béisbol colombiano. Pero para recuperar la confianza, lo primero es romper el silencio y contarle a la ciudad qué está pasando.

