Por: Luis Adolfo Payares Altamiranda

El gran Luis Carlos Gaviria Lucas, terminó sus días en su residencia del barrio Las Gaviotas, allí su hijo el Dr. Gaviria Orozco, medico Internista e intensivista, veía como la vida de su padre se deterioraba poco a poco. En una reciente entrevista, el día que se le rindió un homenaje póstumo, cuando una gran cantidad de peloteros desfilaban en el Estadio 11 de Noviembre, en la inauguración del béisbol de Bolívar, nos manifestó que su padre, estaba siendo atacado por problemas cardíacos crónicos y de índole renal, lo cual fue disminuyendo sus signos vitales.

Bartolo era un hombre alto, con una pasmosa estatura que promediaba más de 2 metros. Cuando se paraba en la caja de bateo, infundía respeto y fue quizás el pelotero bolivarense que más fuerte le pegaba a la pelota, incluso más que Abel Leal, Eusebio Moreno, o Humberto Bayuelo. «Sin lugar a dudas era el que más fuerte le pegaba a la pelota, los jonrones de «bartolo» eran descomunales, recuerdo uno que la sacó por su banda en el estadio 11 de noviembre, y la pelota cayó en la avenida Pedro de Heredia, fue un jonrón impresionante. Manifestó Jaime «El Capi Castillo»

Nos cuentan los septuagenarios como Tito Quintero, y el Dr. Antonio Maria Martinez Pizarro, que Bartolo inició en la pelota caliente en los años 50, en lo que llamaban El Inalámbrico, un campo de béisbol improvisado que quedaba en lo que hoy es el parqueadero de las tractomulas en el barrio de Manga, en frente de la Sociedad Portuaria. «En ese lugar iniciamos en el béisbol, todos los que vivíamos en Manga, en esa época, allí jugábamos y Gaviria, empezó jugando con nosotros allí. Desde pequeño mostró su poder, varios batazos iban a parar en el mar, por el fuerte poder de Bartolo. Manifestó Tito Quintero.

EL BALONCESTO

Luis Carlos Gaviria Lucas era un hombre que medía más de 2 metros, su estatura llamó la atención a un cazatalentos de la época, llamado Hugo Sierra, quien le insistió varias veces para que practicara este deporte, a lo que BArtolo, siempre dijo que no. Cuentan que un día varios norteamericanos que llegaron al puerto de COLPUERTOS, en los 70, le preguntaron a través de un intérprete que si jugaba baloncesto, y el dijo que no. «La verdad es que Bartolo siempre amó el béisbol, yo siempre lo vi enfocado en su deporte preferido, además un día no recuerdo donde fue, pero lo vi hacer un «split», para capturar una bola que le había tirado Abel Leal desde la tercera base, y fue algo impresionante, podía hacerlo de manera formidable, y era tan grande que parecía que las piernas le llegaban hasta la segunda base…Manifestó Tito Quintero.

«ME ATROPELLÓ UN CAMION»: Capi Castillo

Jaime el Capi Castillo, fue jugador del Águila y siempre se enfrentó contra el equipo de COLPUERTOS donde jugaba Bartolo. «Una vez Bartolo, estaba corriendo en segunda y el bateador conectó un fly a lo profundo, y Bartolo salió disparado hacia la tercera, pero el outfield capturó la pelota e hizo el disparo a segunda y cuando venía de regreso se encontró conmigo me puso la rodilla en el pecho y caí casi que privado en el campo del 11 de noviembre. La gente empezó a gritar: Cojanle la placa lo atropelló un camión: Nos cuenta El Capi.

«JONRÓN EN LÍNEA POR EL JARDÍN IZQUIERDO»: Jimmy Herrera

El gran poder que tenía bartolo lo demostró en una de esas finales del béisbol de los años 70, recuerdo que era una final entre Universidad de Cartagena y Colpuertos, estadio lleno, con la gritería de la gente y bartolo se paró a batear, en el primer lanzamiento la metió en el línea en el jardín izquierdo, un palo impresionante, salió tan rápido que esa bola duró pocos segundos para volarse la barda. Ese batazo nunca lo he podido olvidar, impresionante..» Nos contó Jimmy Herrera.

Las honras funebres de Bartolo Gaviria, fueron recientemente en el parque cementerio Jardines de Cartagena, allí su familia y todos los amigos del béisbol, lo despidieron con las anécdotas pertinentes y con la tristeza profunda por la partida de uno de los grandes gladiadores de nuestra pelota caliente. Luis Carlos Gaviria Lucas, el primera base eterno de los tractores de Bolívar. QEPD.