La historia se repite y se repite en los campeonatos nacionales de softball, ya que desde hace más de 10 años son los mismos con las mismas, los lanzadores que se pasean por todas las ligas de Colombia que son del hermano país de Venezuela y que solo vienen a jugar a nuestros campeonatos, les pagan y luego se van.

Así ha sido la historia desde hace más de 10 años, donde los lanzadores como Amaya, Quinchilla, Escorcia, Jones y otros que tienen una calidad única, de gran nivel competitivo, llegan a estos campeonatos nacionales, se ganan su plata y luego se van.

Lanzadores como Cristóbal Herrera y Kevin Quiroz, que son nacionales y que hacen parte de las figuras del lanzamiento rápido, el equipo de Bolívar parece que no los tuvo en cuenta. Además la Federación Colombiana de Softball hace varios años trató de alguna manera ponerle un pare a estos procesos, a través de una resolución, pero parece que se volvió letra muerta.

«Los venezolanos tienen un gran nivel, pero ellos se ganan su plata y luego se van, eso es un berroche ya que los nuestros no tienen continuidad, y otra cosa, las ligas no hacen procesos de formación de nuevos lanzadores y es allí donde está el gran problema de nuestro softball.» Nos dijo una fuente

Además tenemos entendido que IDERBOL, contrató a Ramiro Escorcia para que formara lanzadores en nuestro departamento, pero hasta el momento no vemos quienes se han desarrollado bajo la orientación del excelente lanzador colombo-venezolano. Hay que destacar que estas opiniones no obedecen a algún pensamiento xenofóbico, para nada, solo acudimos al sentido de pertenecía del deporte y que lo primero que debe hacerse es formas lanzadores nuestros que tengan un nivel igual o superior al de los del vecino país y de esta manera ir desarrollando el deporte de la pelota blanda. Pregunto: ¿Será que en el vecino país permitirían que jugaran campeonatos nacionales, lanzadores y jugadores de campo nacidos en Colombia..? Creo que no, más bien se deben crear escuelas de formación aprovechando la experiencia de estos señores, e ir creando nuevos lanzadores que tanta falta hacen en el softball nuestro.

La mayoría de los equipos tienen jugadores venezolanos, lanzadores y jugadores de campo. El caso de Bogotá que tiene un solo jugador nacido en la capital de país, la mayoría son cartageneros y venezolanos, demostrando que no hay formación ni ganas de fortalecer el softball de manera local y regional.

¿ Qué dirá la Federación Colombiana de Softball ante esto ? ¿Las escuelas de formación son exigencia de la Federación para las ligas ?