EL PRIMER YANKISTA DE CARTAGENA

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Cuando Pedro Manuel Valdelamar Torres, llegó del municipio de Turbaco, a la ciudad de Cartagena, era un muchacho con muchos sueños, amante del béisbol, en su juventud escuchaba las transmisiones de Buck Canel en una radiola marca PHILLIPS, que había en la casa de sus padres.

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Al llegar a Cartagena en la década de los años 50 con apenas 20 años, decidió hacerse marino mercante, aprovechando que la ANDIAN, empresa norteamericana necesitaba escoger a varios nativos de la ciudad, para que pudieran trabajar como grumetes en el fascinante mundo del mar. La ventaja que tenía Pedro Manuel, era que sabía un poco de inglés, ya que conoció a un ingeniero de apellido Walker que hacía las veces de lugarteniente en la construcción del ferrocarril Calamar – Cartagena.

Pedro no podía esconder su origen provinciano, al llegar a Cartagena se estableció en el barrio San Diego donde la familia Bru, que eran amigos de su padre. Después de algún tiempo se trasladó a Getsemaní, donde finalmente hizo raices.

Llegamos a la casa de la familia Valdelamar Cepeda, familiares en tercera generación del primer yankista que tuvo Cartagena. ” Mi abuelo decide hacerse marinero y embarcarse en travesías que duraban más de 6 meses, el traía después de sus recorridos, muchas anécdotas y regalos para nosotros, recuerdo que a mi me trajo una gorra de los Yankees, autografiada por Joe Dimaggio, además de pelotas de beisbol que él cogía cuando iba al Yankee Stadium. “Recuerdo que siempre nos contaba que iba al estadio, y nos traía camisetas de los Yankees, accesorios, llaveros y muchas cosas que todavía conservamos algunas. Añadió.

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Mi abuelo fue un hombre apasionado por el béisbol, él traía muchas pelotas para los equipos de la época de aquí, también trajo bates y manillas, las regalaba a los muchachos que estaban jugando en un campo que quedaba en la matuna. Allí vio una vez a Petaca Rodríguez, y le regaló una manilla marca rawlings que compró en el Yankee Stadium, así era él, le gustaba regalar todo.

Su nieto nos trae un ticket del año 1960, bastante descolorido, pero que todavía se ven las letras que manifiestan su procedencia. Nuestro abuelo siempre nos hablaba de ese partido de lo formidable que fue esa época, donde Mickey Mantle y Roger Maris conectaron un jonrón cada uno y ese año también fueron líderes de jonrones y de carreras impulsadas, uno con 40 jonrones y Maris con 112 carreras impulsadas. Recuerdo también que ese año no pudo ir a la serie mundial porque estuvo de guardia todo el mes de octubre de ese año, y solo pudo escuchar los juegos en una radiola, a la cual le conectaban una antena, y podían escuchar la transmisión de Buck Canel, siempre nos decía: No se vayan que esto se pone bueno..! tratando de imitar al locutor argentino.

En una habitación de la casa todavía aparecen las notas que el señor Pedro Manuel, hizo en sus viajes, notas que denotan mucha devoción por el rey de los deportes, solo pudimos verlas y palpar lo que describia, ya que no nos dejaron tomar fotografías: ” Roger Maris se coloca la gorra nuevamente y se frota las manos cuando toma el bate, después sale del dugout rumbo al plato y le hace swing al primer lanzamiento..” Notas como estas están escritas de manera ordenada en una serie de hojas que ya se les nota el paso del tiempo.

“Mi abuelo murió con la idea de escribir un libro sobre béisbol, según el en sus épocas de marinero vio más de 50 juegos por año sobre todo en  Nueva York y el equipo de su vida Los Yankees. Allí vivió durante más de 20 años.

Una vez mi abuelo me contó que un día del año 1962, pudo ver salir del dugout de los Yankees de Nueva York a la legendaria Marilyn Monroe, la diva de la época, la cual tenía un romance con Joe Dimaggio, estrella de los mulos del bronx, me contó que era la mujer mas linda que había visto en su vida, y pudo ver sus hermosos ojos azules, además ese mismo dia le dio una pelota para que se la autografiara, le puso en la pelota: Love: Joe and Marilyn. Esa pelota se la robaron en el apartamento donde vivía en New York, él me decía que fue algo misterioso, porque exactamente el día que murió Marilyn, un 2 de Agosto de 1962, desapareció la pelota, y pensar que tres días antes él la había recibido de manos de la hermosa rubia. Cuanto no costaría es pelota en el dia de hoy..?

Después de mas de dos horas de historias, algunas inconclusas, otras terminadas, nos trajo dos pelotas, a las cuales se les nota el paso del tiempo. Una según él fue un foulball de Joe Dimaggio, la otra fue un jonrón de Roger Maris, pero que a ambas cuando las dejan en el escritorio que era de su abuelo, algunas veces pareciera que cobraran vida, porque se mueven solas, muchas veces las dejamos allí, metidas en el cajón y aparecen en el suelo, sin ninguna causa aparente. Manifestó su nieto.

El día del sepelio de Pedro Manuel, su hija USNAVY, le concedió su último deseo: Que le pusieran la gorra de los Yankees y la camiseta de Joe Dimaggio, que había comparado en su último viaje a Nueva York. El viejo murió como todo un fanático, con su uniforme puesto.

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