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Análisis]Schlittler tiene el brazo; los Yankees necesitan despertar los bates

Por Luis Adolfo Payares/ ACORD/AIPS

Los Yankees tienen una razón para creer y otra para preocuparse. La confianza lleva el nombre de Cam Schlittler, el lanzador que llega al segundo juego de la Serie Divisional después de una contundente actuación contra Boston. La preocupación está en una ofensiva que pasó de castigar a los Medias Rojas a quedar reducida a un solo hit en nueve entradas frente a Tampa Bay.

Así es octubre: una noche se celebra con estruendo y, en la siguiente, los bates parecen hechos de cartón. Pero cuando se pierde el primer partido de una serie corta, despertar deja de ser un deseo y se convierte en una urgencia, en algo que puede cear desespero.

Mañana, Schlittler tendrá la responsabilidad de contener a los Rays. Sus antecedentes frente a los bateadores de Tampa ofrecen argumentos para el optimismo, aunque también dejan advertencias que los Yankees harían bien en atender.

El récord es muy claro: 14 hits en 62 turnos, promedio de .226, tres bases por bolas y 21 ponches. Además, esos enfrentamientos dejaron apenas un extrabase, un triple, y ningún jonrón. El porcentaje de embazado de .262 y el slugging de .258 reflejan una ofensiva que, en esa muestra, tuvo dificultades tanto para llegar a las bases como para producir conexiones de poder.

Son números favorables. Sin embargo, corresponden a enfrentamientos individuales acumulados; no describen una sola salida ni garantizan lo que ocurrirá mañana. En la postemporada, los antecedentes orientan, pero cada turno vuelve a empezar desde cero.

Los bateadores que deben preocuparle

Jonathan Aranda presenta uno de los registros más llamativos: seis turnos contra Schlittler y seis ponches. Es un antecedente de dominio absoluto en esa pequeña muestra, aunque sería un error convertirlo en una licencia para lanzar con exceso de confianza. Y hay que recordar que fue precisamente el mexicano, el que le dio el triunfo a Tampa en el primer juego con un jonrón a Gerrit Cole.

Taylor Walls suma tres ponches en cinco turnos; Jake Fraley, dos en tres. Liam Hicks y Víctor Mesa Jr. aparecen con dos turnos y dos ponches cada uno. Estos datos muestran que Schlittler ha encontrado cómo terminar enfrentamientos sin depender del trabajo de su defensa. Pero Tampa tiene bateadores que han logrado descifrarlo.

Richie Palacios registra tres hits en seis turnos, promedio de .500 y dos carreras impulsadas. Junior Caminero y Chandler Simpson tienen tres imparables en ocho turnos cada uno, para .375. Yandy Díaz suma dos hits en ocho oportunidades y una base por bolas. Cedric Mullins, aunque batea .200 en cinco turnos, conectó el único triple de la tabla. Simpson es un atleta completo, puede convertir un hit en un doble y tiene un registro de 46 bases robadas en la temporada regular.

Ahí está el punto de atención: Tampa no necesita llenarle el estadio de jonrones para complicarle la noche. Puede construir una carrera con un sencillo, un corredor que avance y una conexión oportuna. Schlittler tendrá que cuidar especialmente las bases gratuitas y los lanzamientos que deje cómodos cuando haya tráfico.

Los números aconsejan prudencia frente a Palacios, Caminero y Simpson. También recuerdan que buscar el ponche a toda costa puede elevar el conteo de lanzamientos. El desafío será combinar su capacidad para hacer abanicar con la eficiencia necesaria para avanzar en el partido.

El problema más grande está en los bates de los Yankees

Un hit en nueve entradas representa una derrota ofensiva que exige respuestas. Hay que reconocer el mérito del pitcheo de Tampa, pero también examinar la incapacidad de Nueva York para ajustar durante el encuentro, sostener amenazas y encontrar una manera de producir.

La pólvora mojada preocupa porque obliga al lanzador a trabajar con un margen mínimo. Sin respaldo, cada corredor rival pesa más; cada lanzamiento parece cargar con el destino del partido.

Schlittler puede presentar una excelente actuación y aun así dejar a los Yankees en dificultades si sus compañeros vuelven a desaparecer con el bate. El montículo puede mantener abierta la puerta. Para atravesarla hacen falta carreras.

Jones y Lombard: talento sometido a la presión

La actuación de Spencer Jones y George Lombard Jr. frente a Tampa dejó preocupación. Los novatos enfrentan ahora una prueba que va más allá de sus condiciones: ajustar cuando el rival encuentra cómo dominarlos y cuando la presión de octubre reduce el tiempo para reaccionar.

Un mal partido merece análisis, pero todavía ofrece muy poco para dictar una sentencia sobre dos jugadores jóvenes. Lo que sí debe exigírseles es una respuesta en la calidad de sus turnos: reconocer mejor la zona, evitar perseguir lanzamientos y aprovechar los pitcheos que puedan manejar.

También sería injusto cargarles toda la responsabilidad. La ofensiva de los Yankees tiene que responder como conjunto. Los jugadores de mayor experiencia deben asumir el peso de ordenar el ataque y producir, mientras los jóvenes encuentran su lugar en una serie exigente.

Aaron Boone deberá evaluar qué combinación ofrece mejores posibilidades de embasarse y construir carreras. La alineación tiene que responder al enfrentamiento concreto y al estado de sus bateadores.

¿Qué puede pasar mañana?

Schlittler llega con argumentos para competir. Su reciente victoria contra Boston alimenta la confianza y sus registros frente a Tampa respaldan esa expectativa. Pero el segundo juego dependerá de cuánto pueda sostener ese dominio y de si Nueva York consigue acompañarlo.

La ofensiva necesita recuperar disciplina, seleccionar mejor y aprovechar las oportunidades que aparezcan. Buscar un jonrón en cada turno puede prolongar el problema. Una base por bolas, un sencillo y una buena decisión en las almohadillas también pueden cambiar un partido.

Si los Yankees producen temprano, le darán a Schlittler espacio para ejecutar su plan. Si vuelven a quedarse en silencio, Tampa podrá jugar con la tranquilidad de saber que una sola carrera podría resultar suficiente.

Caer 0-2 dejaría al Bronx obligado a ganar tres partidos consecutivos. Esa amenaza exige una reacción inmediata, aunque todavía haya margen para igualar la serie.

Mañana, los Yankees necesitan que Schlittler lance con autoridad y que sus bateadores recuperen el oficio. El derecho tiene antecedentes para contener a Tampa. Ahora les corresponde a los Mulos demostrar que también saben responder cuando octubre les aprieta el cuello.

Porque la confianza está en el brazo de Schlittler, pero el empate de la serie también tiene que salir de los bates.

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